“Sueños de niña”
Ella era una niña soñadora lo hacía hasta despierta le gustaba disfrutar de sus sueños, soñaba con ser cantante, le gustaba el canto y la música en un escenario lleno de enceguecedoras luces entonando hermosas canciones. Era su afición el canto; en él se refugiaba cuando los problemas propios de su edad la agobiaban. Procedía de una familia de músicos, sus ancestros lo eran, lo llevaba por herencia. Que feliz se sentía cuando se ponía su vestidito amarillo con bolitas negras, para deleitar con su armoniosa voz a alguien que requería su participación en cualquier actividad y aunque se sentía una artista frustrada nunca perdió el interés por él canto y se conformaba con soñar y en su soledad repetía; quisiera ir a México para conocer “ El Cristo de la montana y el cerro del Jubilete, canción está interpretada por Miguel a Cebes Mejía o mejor a España para comprobar si en verdad lo que decía Lucho Gatica “ que las muchachas de la plaza España son tan bonitas”, tal vez a Moscú para que Natali me guie hasta la tumba de Lenin” . Quizás a Argentina donde me expliquen porque Gardel decía “que veinte años no es nada”. No podía visitar lugares tan lejanos pero si colosos de pierdas muy altos y con una majestuosidad increíble, se veían imponentes, ¡tan imponentes! Que a ella le parecía estar contemplando las famosas pirámides de Egipto! En el pueblo se comentaba que por esos enormes pilares cruzaba por encima en una época remota un tren que llegaba hasta Sánchez. Seguía y tras contemplar el gran espectáculo llegaba al rio, al único de su ciudad, y mientras las frescas aguas mojaban sus pequeños pies, miraba una hermosa cascada en donde muchos habitantes del lugar aprovechaban para refrescarse. Las aguas de esta cascada continuaban su tranquilo curso hasta detenerse en una poza a la que denominaban “ Charco de Calindrin”, decían que en esa placentera poza acostumbraba a bañarse un Pelotero a quien lo apodaban Calindrin, le gustaba tanto esta poza que terminó quedándose en ella par siempre. La niña cantaba y lloraba su rio, vendrá un tiempo se decía en que unos asesinos de ríos te mataran. Veía en su mente de niña soñadora los frondosos árboles sin vida caer ante la indolencia del hombre, lloro y sus lagrimas fueron tantas que aumentaban el caudal hasta el punto que este salió de su cauce y al salir arrastraba todo a su paso, era la mejor forma de demostrar su poder; veía el futuro su rio convertido en un gran vertedero de basura y animales muertos, sus cristalinas aguas se tornaron negras y con un olor a podredumbre, continuaba soñando y veía su País destruido, los ríos desaparecidos y una espantosa oscuridad, “lo que suben al solio descargan la culpa en lo que han bajado”, el pueblo protesta, indigencia, se desata la violencia, secuestros, muertes por doquier, hombres y mujeres clamaban a la señora Justicia que tenía una balanza pero era ciega y terminan asesinándola como al pueblo. La niña despierta de su sueño que la devolvía de los brazos de Morfeo. Al despertar comprendió no era necesario abandonar las ciudad para contemplar al Cristo de la montana pues era el mismo que estaba en el llano que llevaba dentro de sí, que en todo lugar aparecen tumbas de hombres y mujeres que al igual que Lenin luchan por un ideal y que como decía Gardel en verdad veinte años no son nada. Ocurrió algo increíble los pececitos que eran su publico aplaudían con agudeza tan interesante encuentro y se oyó una voz que decía “El canto y la oración salvaran la vida del mundo, ríos peces, arboles en fin toda la naturaleza y a la humanidad de la misma humanidad “. Así paso con Jesús quien siendo también un rio lo crucificaron “el agua que yo doy nunca acabara” soy Rio de agua viva quien la toma tendrá vida en abundancia, la humilde niña retornaba por los grandes colosos de piedra, la esperaban en su hogar y monologaba en alta voz “Toda la vida es un sueño y los sueños, sueños son”
“Si al leer estas líneas encuentras alguna similitud con personas, lugar o situación piensa no es más que una coincidencia”.

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