Hace un mes de tu partida
Como explicar que no estás al corazón, y que tu ausencia cada vez más nos aparta de la cruel realidad de no verte y sentirte cerca padre.
Hoy que miro atrás encuentro que sí, que lo hiciste bien y que tu amor por mi fue honesto y que a final de tus días supe hacerlo porque también me enseñaste acatar con disciplina las indicaciones del alma.
No merezco lo que vivo pero aun mas no tenerte es como querer decodificar las letras sagradas de un laberinto de promesas indefinidas pero ciertas.
Pero porque no me reflejaste en tu rostro esa partida que hoy me hace tanto daño ya que no olvido mi niñez que fue atrapada por tu recuerdos y por un amor insustituible que solo tú podrías dar.
Que partida tan dolorosa para quienes como yo no están preparados para semejante hecho cargado de sentimientos y de una confusión enorme de emociones.
Te despediste solo de uno de nosotros pero solo él fue protagonista numero uno de tus conquistas y posibles fracasos. Que ejemplar fue tu actuación por la vida, te digo esto porque dejaste grandes actores en un escenario lleno de soledad y desdén.
Hace ya un mes dijiste adiós, ¨desde ese día hay no soy feliz y aunque tengo muy tranquila ¡mi conciencia pude haber hecho más por ti¨ padre!
Esto que llevo es difícil de explicar, tanto así que miro a todos lados y buscando tu rostro encuentro la despiadada noticia de un triste despertar.
Viejo te extraño tanto, que solo la verdad de saber que no estás me lleva a una cárcel de gran seguridad donde solo el pasado se hace cómplice de mis injustas caídas y penas, ya que los barrotes de alma me encierran en esa realidad insoslayable de tu muerte.
Padre de todo esto que no se entiende hace un mes, necesito decirte que estás vivo en mí y tu mirada se quedara grabada en lo infinito de mi alma como el regalo imperecedero.
Amándote!

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