Al filo de la cama
| " Ahí quedo tu calor" |
En esta jaula encadenada de amor te perdí esa vez, pero cada día que pasa recuerdo tu andar en la casa y veo esa nuestra cama aliños de hálitos y congojas. Te perdí amor y en tu ausencia de tantos días reconocí tu talante y siento tu olor en cada escondite de mi cuerpo.
Sembradas quedaron nuestras ilusiones de repetidos soplos de locura y lagrimas. Solo esas paredes blancas nos aseguraban el sufrimiento convenciéndonos de que era indefectible nuestra separación.
Que será de ti, donde estarás y quien lejos de mi engulle tu piel y tus ansias de amar, que pasara que no te veo cuando no dejo de cavilarte y suplicar ese abrazo infinito lleno de ternura, miro alrededor existiendo solo un silencio lúgubre de emociones. Luchaste por mi eso me consta y por ese después que tanto necesitamos diste entrada al suspiro de cada noche.
Ese manto blanco solo fue la antítesis de un adiós exánime y coartado por caricias que ya no sentías bajo la simple promesa a Dios que nos mostrara con su piadoso consuelo la luz que reflejara en mi cara una sonrisa que ya los años habían sepultado de desconsuelo.
Amor de entonces porque no estás cuando reclamo tu calor y esa dulce réplica a un sentimiento insuperable de “dos”que culminamos valientemente hasta ese firmamento de emociones donde se desgarra el alma y el sufrimiento viste su mejor gala.
Elba, estas palabras no las leo, más bien las oigo en tu propia voz y te miro a los ojos mientras las dices. Un abrazo amiga del alma.
ResponderEliminar